Cómo saber si estás preparado para una nueva profesión

Es normal que sientas que ya no tienes nada que aprender y que veas que has exprimido hasa la última gota tu trabajo actual. También es normal que empieces a buscar empleo. Ahora te toca decidir si es el momento de buscar una nueva trayectoria profesional en la que desempeñes una nueva función o decidir si tienes que emprender un nuevo camino hacia un puesto de trabajo diferente.

Si estás pensando en cambiar de trabajo y no sabes si es una especie de capricho o si realmente debes hacerlo, lo sensato sería que hagas un listado de pros y contras para saber si debes cambiar o no de trabajo. 

Si con alguno de los siguientes indicadores notas una señal de alerta, no lo dudes, seguramente estés teniendo un indicador de que debes iniciar un cambio en tu trayectoria profesional.

 

No estás progresando

¿Cuándo fue la última vez que te ascendieron? ¿Vas adquiriendo nuevas competencias? ¿Aprendes regularmente cosas nuevas? Teniendo en cuenta que hoy en día el ritmo de progreso tecnológico es más rápido que nunca, si no has conseguido añadir competencias prácticas o cualificaciones que puedas incluir en tu curriculum vitae, probablemente no estés progresando a buen ritmo.


No estás sacando partido de tu talento

Si, por ejemplo, eres un desarrollador web con estudios y te dedicas a empaquetar cajas para ganarte la vida, estás desperdiciando tu talento.

Por supuesto, lo que has estudiado no siempre es lo que quieres hacer con tu vida. Pero si tienes un conjunto particular de competencias que disfrutas aplicando pero no tienes posibilidad de aplicarlas en tu trabajo actual, deberías buscar una profesión en la que estén demandadas.
Te aburres

Una persona pasa un promedio de 90.000 horas de su vida en el trabajo. Son muchas horas para pasarlas aburriéndote. El trabajo no tiene por qué ser monótono: puede ser atractivo, interesante y satisfactorio. Si estás realizando las mismas tareas semana tras semana y año tras año por el mismo sueldo y muy pocos retos, puede que algún día te arrepientas de cómo pasaste tu tiempo antes de llegar a la jubilación.

Tu sueldo está estancado

El dinero no lo es todo, pero deben compensarte de forma justa por el trabajo que haces. Es indiscutible que tiene que haber aumentos de sueldo para cumplir con las normas de salario mínimo, pero también te mereces un aumento en consonancia con tu papel en la empresa y el tiempo de servicio. Si ni siquiera te acuerdas de la última vez que te aumentaron el sueldo, es muy probable que no estés ganando lo que vales.

Recuerda, la inflación aumenta cada año, así que si no te suben el sueldo de forma anual, ¡técnicamente estás experimentando un recorte de sueldo!

Estás sobrecargado de trabajo

El hecho de que se te pida que haga tareas adicionales o que trabajes horas extra con poco reconocimiento a cambio es una señal de que tu jefe te tiene de chico para todo. Puede pasar que uno tenga que quedarse hasta tarde o trabajar los fines de semana de vez en cuando, especialmente si te pagan horas extras o te apasiona lo que haces. Pero si trabajas más de 40 horas semanales aunque si pudieras elegir querrías trabajar menos, la sobrecarga laboral o el burnout son dos factores importantes que impiden que nunca te vayas a apasionar por tu trabajo.

Tu organización tiene problemas

Si la empresa para la que trabajas tiene problemas, esto se notará en el ambiente laboral. Si hay despidos o se está redefiniendo la forma de realizar las operaciones, para algunos esto podría crear oportunidades, mientras para otros sería la señal de que es hora de irse. Algunas empresas tienen éxito mientras que otras fracasan. Esto no es culpa tuya… o al menos lo más probable es que no sea culpa tuya.

Tu sector tiene problemas

Si la empresa para la que trabajas se ha metido en problemas porque tu sector ha entrado en crisis este podría ser el momento perfecto para cambiar de trayectoria profesional. Eso no es nada nuevo, y son cosas que seguirán pasando. Los sectores que funcionaban bien en el pasado no siempre seguirán teniendo éxito en el futuro. No todos tienen la suerte, dentro de estos sectores en evolución, de verle las orejas al lobo antes de que sea demasiado tarde.

No soportas a tu jefe

Mucha gente no renuncia a sus trabajos, renuncia a jefes odiosos. Si no aguantas a tu jefe y el sentimiento parece ser mutuo, terminarás odiando tu trabajo y no desempeñándote con todo tu potencial.

La vida es demasiado corta para estar de mal humor y frustrado en el trabajo. Hay un montón de jefes maravillosos esperando caerte bien para que el sentimiento sea mutuo.

Fuente: cvapp.es

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